Preludio

Psicología Naturalista

El naturalismo es una noción, un cierto sabor al gusto del intelecto. Es la convicción de que no hay nada por fuera de la naturaleza y que, en esa medida, todo es susceptible de una explicación sensata. La Psicología Naturalista es naturalista porque, teniendo este sabor en mente, quiere un modelo integral de la naturaleza y es psicología porque su misión principal es darle un lugar coherente a la psique dentro de ese modelo.

La idea tiene su origen en Josep Roca i Balasch. Yo la complemento con mis filósofos favoritos: Donald Davidson y José Ortega y Gasset. Bienvenidos todos los comentarios, críticas, preguntas, dudas o sospechas.

Carlos Mario Cortés H.

Monismo y predictibilidad de la conducta

Septiembre de 2015. Tiempo estimado de lectura: 10 minutos.

La conducta de la gente es predecible. Lo es hasta cierto punto y, en términos estrictos, con un altísimo grado de incertidumbre. Pero es predecible, al fin y al cabo. Si le digo a ciertas personas "nos vemos el viernes a las 8 en el planetario", dadas ciertas condiciones, puedo predecir que estarán en el planetario el viernes a las 8. La facultad de discriminar quiénes cumplirán o no los acuerdos que hagamos es fundamental para la existencia de la sociedad. O sea, si la conducta no fuera predecible en este sentido, ni siquiera habría sociedad. Sería fatal, por ejemplo, si yo errara en mi predicción de que los conductores se detendrán ante la luz roja, cuando voy a pasar la calle.

¿En qué basamos nuestras predicciones? Naturalmente, en el conocimiento que tenemos de la persona cuyo comportamiento pretendemos anticipar. Y ese conocimiento puede venir de nuestra experiencia directa con ella o bien, en algunos casos, de su semejanza con otra persona que conocemos o bien de las ideas que nos hemos formado respecto del grupo social al que pertenece. En dos palabras, basamos nuestras predicciones en el conocimiento de su idiosincrasia (presunta o real) y de su pertenencia social.

Pero pensemos un momento en qué es lo que conocemos cuando conocemos esto. Por supuesto, idiosincrasia y pertenencia social pueden ponerse en términos de creencias y deseos. Por ejemplo, para predecir que Juliana estará el viernes a las 8 en el planetario después de que yo le diga "nos vemos el viernes a las 8 en el planetario", debo atribuirle a ella la creencia de que la expresión "nos vemos el viernes a las 8 en el planetario" significa que nos veremos el viernes a las 8 en el planetario. Además, debo atribuirle el deseo de verse conmigo el viernes a las 8 en el planetario. Y del mismo modo, hay toda una serie de creencias, deseos y otros estados psicológicos que deben estar implicados en mis atribuciones a ella y en la consecuente predicción para que ésta (la predicción) tenga sentido.

Con conceptos mentales, sin conceptos mentales: el monismo

Si todo lo anterior convence, algunos pueden sentirse tentados a desviar la discusión hacia esos extraños conceptos de creencias, deseos o, en general, de estados mentales. "¿Qué son tales cosas?", preguntarán incisivamente. Pero permítanme avanzar en mi razonamiento y proponer, por lo pronto, lo siguiente: supongamos que no son nada. Es simplemente una manera de hablar que la gente de la calle se inventó para lidiar con la conducta de los demás. Y en todo caso, salvo los fisgones del cerebro, nunca nadie ha visto algo distinto a la conducta misma. Entonces, puede que mi suposición no sea tan grave.

Así que, volviendo al tema, tenemos la conducta de las personas y el modo en que nos referimos a ella. Decimos que Juliana "cree" y "desea" tal o cual cosa para hacernos una idea sobre qué esperar de ella, para predecir qué cosas hará o dejará de hacer. Pero entonces, expulsados del debate los conceptos mentales, ¿cómo explicamos que esto sea posible? ¿Por qué podemos anticipar la conducta de la gente? Tal vez, en este punto, aparezca otra corriente de la psicología con sus conceptos no mentales para ofrecer un paquete de respuestas. Pero podríamos dejarla pasar de largo con la misma licencia que dejamos pasar los conceptos mentales: todas esas baterías de conceptos son sólo una forma de hablar sobre lo que la gente hace. Refuerzos, contingencias, funciones, rutinas, hábitos, coordinaciones, impulsos, asociaciones, todos ellos y otros más son sólo maneras de hablar sobre uno u otro aspecto de la conducta misma o de algo relacionado con ella.

No se me malinterprete; no pretendo que esto sea una crítica contra nadie. Si así lo fuera, sería una crítica demasiado ingenua. Simplemente quiero llamar la atención sobre el hecho primitivo que ocupa a la psicología y, por un momento, dejar de lado cualquier discurso que sobre él pueda construirse. Ya he dicho cuál es el hecho primitivo: lo que la gente hace, o sea, ciertos movimientos de un cierto tipo de organismo.

Pero sabemos que no todo movimiento de un organismo cuenta como un hacer suyo. Por ejemplo, sacudirse por un temblor no es algo que el organismo haga; es algo que le ocurre. Y ciertamente para discriminar entre éste y aquél tipo de movimientos necesitamos conceptos psicológicos. Precisamente por eso distintas baterías de conceptos ponen en lugares distintos la frontera entre uno y otro. El punto es que nos interesan algunos movimientos de los organismo y no queremos usar conceptos psicológicos para explicar por qué podemos predecirlos. Entonces, huyendo a tales conceptos, digámoslo de forma negativa: nos interesan los movimientos de los organismos que ni la física ni la biología pueden predecir.

Acaso, ¿eso significa que no son movimientos ni biológicos ni físicos? En modo alguno; no creo que esto sea posible. Hace rato tenemos prohibido creer en fantasmas y, si no fueran ni biológicos ni físicos, las fantasmagorías serían la única opción. Y en todo caso, es muy fácil pensar que, no importa todo el psiquismo que esté implicado, en cuanto movimiento, las cosas que hace un organismo son de cabo a rabo actividad biológica de músculos, nervios, tendones, sangre, glándulas y también movimiento físico de un cuerpo con masa, volumen, momentum o de un sistema de átomos en interrelación con el resto del universo.

Pero entonces, si en efecto es movimiento físico, ¿por qué no puede explicarlo la física? Realmente eso no importa mucho en mi razonamiento. Digamos correcta pero superficialmente: por el grado de complejidad y variabilidad del sistema. La pregunta importante es por qué podemos predecir esos movimientos, de nuevo, aunque sea con un altísimo grado de incertidumbre (incertidumbre científica, se entiende). Y si bien la pregunta es importante, la respuesta que tengo puede decepcionar: porque los organismo son sistemas físicos extremadamente variables, sí, pero tienden a regular su actividad en función de las condiciones del entorno en que están inmersos. Un entorno regular supondrá conductas más o menos regulares. La magia de los conceptos mentales está en que son particularmente buenos para incorporar estas regularidades e irregularidades en una matriz de conceptos que nos permiten hacer inferencias que, en algunos casos, son predicciones. No hay nada nuevo en esta respuesta.

La pregunta, sin embargo, era importante no para responderla (lamento haberlos engañado) sino como pretexto para recorrer un camino hacia el monismo. Es decir, la idea de que, en términos de lo que hay, los estados o actos psicológicos son también estados o movimientos físicos. Sólo que física y psicología son dos formas distintas de hablar, cumplen propósitos distintos, se fijan en aspectos distintos, establecen distintas relaciones. Así, cuando yo predigo la conducta de Juliana y la espero, con éxito, el viernes a las 8 en el planetario, he predicho un comportamiento, que también es físico, pero no con términos de la física sino con términos mentales.

Permítanme repintar la idea del monismo: nada hay que le pueda ocurrir, que pueda hacer o padecer un organismo que no sea un evento físico. Incluso, cuando una persona piensa, lo único que hay en ese segmento espaciotemporal es actividad física. En tanto que ocurrencia, no hay nada distinto.

Entonces, aunque la física, en este momento o en cualquier futuro posible, no sea capaz de predecir el comportamiento de la gente, una consecuencia del monismo es que ese comportamiento es, en principio, físicamente predecible. La imposibilidad de lograr la predicción sería una limitación humana o material, pero no teórica.

Clonación instantánea y estados psicológicos

Así pues, permítanme invitarlos a imaginar un poco para ver algunas consecuencias. Supongamos que existe una máquina que lee todas las propiedades relevantes de los átomos de un cuerpo cualquiera en un momento dado. El producto de esa máquina funcionaría como un plano para construir una copia idéntica, átomo por átomo, de ese cuerpo en ese momento. Supongamos, ahora, que tenemos el plano atómico de un cuerpo humano, digamos, el de Roger Waters mientras cantaba el minuto 3:39 de "Run like hell", en el concierto del 9 de agosto del '80. Supongamos también que tenemos una máquina capaz de leer el plano y construir el cuerpo. Le ponemos el plano de Waters y, ¡voilà!, tenemos un clon de un cantante de Pink Floyd.

¿Qué podemos esperar de este clon? Primero, supongamos que la máquina clonadora, después de leer el plano, hace una copia perfecta de manera instantánea. Lo que deberíamos esperar es que, justo en ese instante, Clon Waters esté cantando la frase "Keep your dirty feelings deep inside". Y por supuesto, que la interrumpa de inmediato dado que se percata de que no está en medio del Earl's Court, del concierto. Entonces, ¿qué podemos esperar a partir de esa toma de conciencia de nuestro clon? Eso depende de cómo reaccionara Roger Waters, el original, ante situaciones de esta naturaleza. Para efectos prácticos, si la clonación la hiciéramos hoy, el comportamiento del clon sería el mismo de un Roger Waters que hiciéramos viajar en el tiempo desde aquel momento hasta acá, si esto también pasara de forma instantánea. Sea un clon instantáneo o un viajero instantáneo del tiempo, lo más normal es que se asuste, que pregunte por sus compañeros de banda, que evoque tales y cuales cosas. En fin, sabrán mejor qué esperar quienes lo hayan conocido por esa época.

¿Por qué sería posible todo esto? Porque, si lo que he dicho hasta acá es correcto, aunque sean conceptos mentales o psicológicos con los que nos referimos a la conducta (para explicárnosla o predecirla), ellos realmente son sólo formas de hablar de lo que ocurre con un cuerpo que, en su estrato más básico, es puramente físico. Luego, si tengo todas las propiedades físicas relevantes, tendré las mismas ocurrencias de conducta. Esto implica, por supuesto, que a partir del primer instante, el clon empieza a ser físicamente diferente del original. Pues entornos físicos diferentes supondrán variaciones físicas diferentes en ambos organismos. Sin embargo, en cierto sentido, el clon será tan diferente del Waters del momento de la clonación como lo es Waters de sí mismo respecto de ese mismísimo momento.

Irreductibilidad del discurso psicológico

Esta es, pues, la identidad físico-mental que yo defiendo. Algunos, sin embargo, no conviven con ella porque confunden la irreductibilidad de un discurso con la irreductibilidad de un fenómeno o evento. A los eventos, por su parte, les tiene sin cuidado la manera en que hablemos de ellos; no son más que ocurrencias de la naturaleza, que es una y la misma. Esto es el monismo. La dificultad está en articular la idea del monismo de manera coherente con los discursos que son irreductibles unos a otros.

En todo caso, digámoslo: la psicología no se puede reducir a la física porque la manera en que los conceptos psicológicos relacionan segmentos de la naturaleza no tiene su correspondiente en la teoría física y, por eso, ante tales relaciones, la física no tiene nada que hacer. Ahora, uno podría cuestionar la utilidad de las relaciones psicológicas que proponen ciertos conceptos y lograr, con otros conceptos, los objetivos que aquellos persiguen. Pero dejemos quietas, por ahora, las discusiones epistemológicas.


13 comentarios:

j/e dijo:

Clon Waters tiene un historial de ocurrencias de conducta idéntico a Roger Waters. Si Roger tiene conductas regulares en momentos diferentes, uno puede suponer que es el objeto físico el referente en ambas situaciones (ambos momentos) el que posibilita dichas regularidades. Esto es otra forma de decir que el objeto físico se vuelve el contenedor de los efectos de la interacción entre el objeto y el ambiente. Si esto es el caso, como bien dices, Clon Waters es tan diferente a Roger como lo es Roger de sí mismo. El problema ahora sería dar cuenta de cosas como la identidad personal, ¿admitimos que Roger y Clon son la misma persona o admitimos que Roger(t) y Roger(t+1) son dos personas diferentes?

Es un placer leerte

Carlos Mario Cortés H. dijo:

Hola, j/e:

Gracias por tus comentarios. Destaco tres cosas de lo que dices:

(1) El Clon y Waters tienen un historial de conductas idéntico.

Si entiendo lo que quieres decir, esto es falso. El historial de Waters empezó el 6 de septiembre de 1943, mientras que el del clon sólo empieza en el momento en que es creado. Son historias muy distintas las de ambos. El punto es que replicar la estructura física no es lo mismo que replicar la historia (en esto se basa un experimento mental semejante de Donald Davidson). No importa que la clonación te deje con dos estructuras físicas que recuerdan haber tenido la misma historia, su historia es diferente.

(2) El objeto físico se vuelve el contenedor de los efectos de la interacción entre el objeto y el ambiente

Si por "objeto físico" sólo estás entendiendo el organismo (sea Waters o el Clon), tu afirmación es parcialmente verdadera. Porque, sin duda, el ambiente también sufre los efectos de esa interacción. Como cuando caminas y aplastas una hormiga con o sin intención; la hormiga es parte de tu ambiente y sufrió los efectos de interactuar contigo.

(3) ¿Cómo damos cuenta de la identidad personal?

Este tema puede ser muy complicado si se piensa en términos ontológicos, es decir, en términos de la mismísima conservación de la identidad de la cosa. Pero, en cualquier caso, es un asunto de los criterios de identidad que escojas. Un intento respuesta ontológica podría hacer referencia a la conservación de un sistema, más allá de los materiales que lo realicen. Pero yo prefiero pensarlo en términos cognitivos. Es en virtud de criterios útiles para la gente que decimos que algo es o no es lo mismo. Y ahí las cosas son bastante intuitivas. El objeto seguirá siendo el mismo siempre y cuando sus diferencias quepan dentro del reino de los cambios que puede sufrir un objeto y seguir siendo el mismo para nosotros. El Roger(t) del momento de su nacimiento es el mismo que Roger(t1) del 80 aunque como objetos sean tan radicalmente distintos. El clon y Waters no son "el mismo", aunque sean objetos casi idénticos, entre otras razones, porque la duplicación no hace parte de los cambios que usualmente tomamos por conservadores de la identidad. La respuesta es floja, pero podemos seguir explorándola.

De nuevo, gracias por tu comentario. Un saludo.

j/e dijo:

Hola Carlos:
Todo lo que diré acá es pura especulación. Ahí voy.

Acepto la falsedad de 1), son historiales diferentes, pero creo que los efectos en el organismo de esos historiales diferentes son semejantes, si es que no idénticos (dejando de lado los efectos estocásticos propios de la interacción molecular en las células, que hacen incluso que dos clones sean diferentes). Me parece interesante tu experimento, dada mi formación de químico, precisamente por ese hecho: Clon y Rogers serán sujetos idénticos con respecto al mundo, pese a haber llegado a ese punto de formas diferentes. Esto en termodinámica se conoce como funciones de estado, cuya posición en t1 no depende del estado de ese sistema en t-1, a diferencia de las funciones de trayectoria, en donde el estado de un sistema depende de los estados intermedios entre t inicial y t final, y para dar cuenta de un sistema así se requiere conocer la completa trayectoria del sistema. Podrás darte cuenta de que la causalidad en las funciones de estado es innecesaria, dado que un sistema en un estado tiene un infinito número de formas de llegar a él. Discusiones similares están en el corazón mismo de la mecánica cuántica, entre la interpretación de Copenhagen y las interpretaciones de trayectorias, como la de Bohm. Puede que esta concepción tenga importantes implicaciones en la predicción, pero me falta elaborar estas ideas.

En 2) me faltó agregar que si dadas las mismas circunstancias (o similares) el organismo se comporta de formas similares, es debido a que el propio comportamiento del organismo es parcialmente determinado por los cambios que han ocurrido en él, y en tanto sistema físico, ocurren cambios estructurales que son una función de las ocurrencias ambientales y las organísmicas, es decir, el comportamiento se volvería un par ordenado de las estructuras biológicas envueltas y los eventos ambientales. Relacionando esto con mi primer punto, finalmente quizá importen poco las trayectorias, debido a que diferentes trayectorias llevarían a resultados similares (siempre y cuando tengan estados iniciales similares), y debido a que las trayectorias no son infinitas dado que se restringen por los cambios potenciales que puede sufrir el sistema físico. Esto último es algo similar a lo que en la teoría del caos llaman atractores, que limitan las trayectorias de evolución del sistema.

En 3) tengo la impresión intuitiva de que al considerarme yo la misma persona que ayer se debe a que yo y los demás nos concordamos en que yo soy yo, el problema es si yo soy realizable en un sistema diferente a mi cuerpo o no. Voy a intentar decir por qué, pero quizá mis especulaciones tengan errores formales dado que no tengo entrenamiento como filósofo. En términos ontológicos no está claro si yo soy una cosa o un proceso. Sin embargo, está claro que ocurren cambios en mí. Así, yo no persisto en el tiempo con exactamente todas mis propiedades de forma invariable. Estoy dispuesto a creer aún así que yo son la misma cosa. Sin embargo, creo que el problema es con el término "persona", ¿son las personas sus cuerpos o sus cuerpos y algo más? Digamos, ¿sus cuerpos y el historial de ocurrencias? Creo que, Clon y Roger serían personas diferentes, pero me surge una pregunta de aquí, ¿no se recordaría Clon a sí mismo, y la gente alrededor de él, como la persona Roger Waters? ¿No es esto lo que usualmente tomamos como conservadores de la identidad? Supón que yo mismo amanezco mañana con una amnesia total, ¿soy la misma persona? Quizá el resto del mundo diría que sí, y por lo menos hay cierto consenso en eso, pero no sería congruente con mi propia versión de mí mismo. Otro caso es que todos mis recuerdos sean trasladados a un sistema diferente, digamos, otro cuerpo o una máquina. Incluso así, en ese estado podría convencer a la gente de que soy la misma persona. En última instancia, tomando el argumento de la película Dark city de Alex Proyas, si ni yo ni la demás gente tenemos recuerdos de mí, entonces yo no soy la misma persona, pese a ser la misma cosa.


Saludos

j/e dijo:

P.S. Le daré una lectura al experimento de Davidson. Por cierto, intenté mandarte un mensaje personal pero parece que no es posible. Te dejo mi correo:

jealcalat@gmail.com

Saludos

Carlos Mario Cortés H. dijo:

Me encantan los términos en que pones la discusión en 1 y en 2. Ciertamente, es posible llegar a dos estados idénticos por distintos caminos. Pero también es cierto que la identidad física entre el clon y Waters es excesivamente fugaz, tan fugaz como el tiempo que se tomen los procesos físicos generando una variación (nanosegundos, supongo).

Entonces, surge la pregunta de tu punto 3: ¿qué onda con la identidad? Y por eso yo te respondía que la respuesta depende del criterio de identidad que elijas. ¿Es físico tu criterio? Entonces, nadie es idéntico a sí mismo con el pasar de los nanosegundos. Pero tú preguntaste por la identidad personal, luego, el criterio no es físico. Y cuando uno se da cuenta de que la identidad es relativa al criterio, entonces, la pregunta deja de parecer filosóficamente monstruosa y se vuelve casi, casi un asunto de sensatez: ¿te parece sensato decir que Waters y el clon son la misma persona? Si la respuesta es afirmativa, ¿te parece sensato que una única persona ocupe dos lugares a la vez y esté construyendo dos historias diferentes?

Tú lo pones en términos de la identidad que cada uno de ellos cree tener: ambos creerán ser la misma persona. Y esto puede suponer un problema enorme en términos de la definición del concepto de persona sobre todo para propósitos éticos. Pero el tema no me desvela, porque, de nuevo, es relativo a los criterios que escojas. Dime cuál es tu criterio y te responderé si son el mismo o no. Eso, por ahora, no es tan importante siempre y cuando haya claridad respecto de los hechos: uno de esos sistemas viene sufriendo variaciones (en función de ocurrencias del organismo y del ambiente, como dices) desde 1943 para llegar al estado x, el otro sistema apenas surgió hace un momento y también se encuentra en el estado x. A partir de allí, sus evoluciones serán distintas pero, como tú lo dices, restringidas por los cambios potenciales que puede sufrir el sistema.

Dicho sea de paso, esas restricciones son precisamente las que nos permiten construir todo un lenguaje mental con el cual predecimos el comportamiento del sistema, pero si no lo pones en términos mentales, sino físicos, también como tú lo dices, ya hay implicaciones (complicaciones, diría yo) en el tema de la predicción.

Josep Roca i Balasch dijo:

Carlos M:

El tema de la clonación me ha sugerido una reflexión que utiliza la idea de los autómatas…

Imagino un biomecánico en los laboratorios del deporte que sea capaz de reconstruir físicamente el mismo movimiento de chutar un penalti de un jugador determinado. La acción — que se concreta con base en formas corporales, registro de distancias, aceleraciones, pesos, inclinaciones, etc. — sería o podría ser exactamente la misma en términos físicos en ambos casos. No es lo mismo, en cambio, explicar como un organismo acelera con base en el consumo y el metabolismo del oxígeno, que hacerlo en un robot por un incremento del consumo de electricidad. Tampoco es lo mismo el anticipar la distancia del balón respecto del punto de partida que aprende el jugador, que el hacerlo con base en una similitud que un software traduce con un resultado idéntico de pegarle un determinado puntapié de una determinada manera y momento al balón. Es más, se puede simular una distracción —que no es tal— en el robot como la del jugador real cuando gira la cabeza por un insulto y todavía se puede crear un público virtual y que emule el real, argumentando que, en último término, el silencio tenso y los gritos del público son reductibles a eventos físicos y que esto se puede conseguir con superordenadores y aparatos multimedia en el futuro.

En el texto se dice que lo único que se puede ver es la conducta entendida como acción física. Pero también “vemos claramente” que funcionalmente no es lo mismo un autómata por parecido que sea a un futbolista. Es decir, la conducta entendida como lo que se observa visualmente no es lo mismo que la conducta entendida como lo que se deduce funcionalmente. (Ya sabes que he hablado de eso repetidamente…) Si además éste es un argumento para decir que lo único que existe es lo primero y que lo segundo son sólo formas de hablar, ello conlleva negar la diferencia funcional que es la base de la intelección de las cosas. Además esa idea de que lo real es la conducta y que únicamente sobre esa realidad se puede construir el conocimiento me resulta familiar pero evidentemente desafortunada.

No puedo evitar referir nuevamente el primer experimento de Pavlov: la salivación es lo único que se ve —y seria potencialmente igual en un perro vivo que en un perro autómata desde un punto de vista físico químico— pero también “se vio” que había una salivación incondicionada y otra condicionada. Digo, con base en ello, que el criterio de “ver” que manejas parece seguir un criterio de constatación física descriptiva pero no funcional. Por eso pienso que el monismo entendido como reducción a lo físico sería una deducción teórica meramente descriptiva e insuficiente para el estudio y entendimiento de la naturaleza. Dicho de otra manera, los niveles funcionales no son reductibles a uno de ellos aunque descriptivamente yo pueda decir que sólo se ve uno al tomar conceptos ordinarios referidos a él. Porque, además, tú no ves lo físico, tienes solamente un registro en parámetros que los físicos utilizan y son básicos en nuestro universo lingüístico ordinario referido a cuerpos y acciones.

Quizás un tema destacado sería que se tome la predictibilidad como el objetivo central de la ciencia y que todo el tema del monismo se vehicule básicamente con aquella idea. Quiero decir: que yo pueda predecir la conducta con base en el mero registro en términos físicos y que eso se tome como argumento monista según el cual todo es físico. Sería tanto como decir que, por el hecho de que yo puedo predecir los accidentes del fin de semana en las carreteras con base en los registros, el saber es eso y el resto son maneras de hablar que no añaden nada a ese saber que consiste en definir el número de trompazos, los vehículos implicados, los efectos en las personas y en los vehículos, etc.

En todo caso, la distinción entre el saber descriptivo y saber explicativo me parece siempre necesaria y no es muy frecuente —por lo que yo he visto— encontrar quién lo contemple consecuentemente en filosofía.

¡Un abrazo desde Empúries con temporal de levante!

Carlos Mario Cortés H. dijo:

Muchas gracias por tu comentario Josep. Por supuesto, siempre he estado contigo en la distinción entre describir y explicar. Pero permíteme precisar algo. Es cierto que dije: “lo único que vemos es la conducta” y que esto debemos entenderlo como actividad, pero tú agregaste lo de “actividad física”. De la actividad en adelante, tanto lo físico como lo psicológico y lo biológico —y hasta lo astrológico y lo poético— son formas de hablar sobre esa actividad; formas que cumplen propósitos distintos, buscan distintos objetivos y se plantean distintas relaciones.

Creo que tu idea de la distinción entre lo funcional y lo descriptivo encuentra eco en los comentarios anteriores. ¿El clon y Waters tienen la misma historia? Mi respuesta fue: no. Dicho de otro modo: aunque una descripción idéntica aplique para ambos, fueron distintas las funcionalidades que los llevaron al estado así descrito. En el caso de Waters, ese estado se explica por la confluencia multifuncional de los movimientos físicos, vitales, psíquicos y sociales. En el caso del clon, dado que es el producto de una máquina que se dedica no más que a la reorganización de la materia en su nivel atómico, estamos hablando de una funcionalidad meramente física. Funcionalidades diferentes que llevan al mismo resultado. He ahí el monismo, que no es una reducción de todas las funcionalidades a la física.

Un abrazo y buen viento.

JorgeBorja dijo:

Es sabido que las explicaciones reduccionistas no son más que el intento de explicar con el lenguaje (teoría y método) de alguna ciencia lo que otra ha estudiado con otro juego del lenguaje, lo que establece un problema de conmensurabilidad entre ellas. No obstante, hay que recalcar, como creo que lo haces, que no existe per se “lo biológico” o “lo psicológico”, ni “lo físico” como referentes empíricos positivos, sino sólo segmentaciones lingüísticas de una realidad material indivisible, salvo por medio de un esfuerzo del intelecto.
De ahí que la especificidad del objeto de estudio de la psicología se ve amenazada al no poder probar que hay algo más que un juego del lenguaje que justifica a tal objeto de estudio, lo que por lo mismo constituye una debilidad al momento de hablar de una posición monista. Es por eso, quizá, que Wilson y Rolando García han propuesto, respectivamente, la idea de la Consiliencia y de los sistemas complejos.
No obstante, me parece que la aportación de Josep Roca en lo tocante a los niveles de la interacción (psicobiológica, psicofísica y psicosocial), escapa al problema de la segmentación arbitraria, al incluir en un mismo modelo a todo el universo humano. Esto es, por otro lado, congruente con la idea de Kantor de que sólo hay organismos psicológicos. Lo que es, sin duda, muestra de una posición monista, tal como la señalas.

Carlos Mario Cortés H. dijo:

Hola, Jorge:

Gracias por tu comentario. Aunque hay dos cosas en él que me inquietan:

(1) Dices: "no poder probar que hay algo más que un juego del lenguaje que justifica [el] objeto de estudio [de la psicología], (...) constituye una debilidad al momento de hablar de una posición monista". ¿Quieres decir con eso que lo único que conocemos es lo que está en el lenguaje mas no algo como la cosa en sí y, en esa medida, no es posible ser monista sino tan pluralista como lenguajes haya? A este respecto, mencionas a un par de autores que desconozco. No sé si en ellos esté la respuesta.

(2) Dices: "me parece que la aportación de Josep Roca en lo tocante a los niveles de la interacción (...), escapa al problema de la segmentación arbitraria, al incluir en un mismo modelo a todo el universo humano". Me inquieta el uso del término arbitraria. Pues hay un sentido en el que puede decirse que todo juego de lenguaje es arbitrario, ya que parte de ciertos criterios que bien podrían ser otros. En ese sentido la aportación de Josep Roca es tan arbitraria como cualquiera. Otro sentido de arbitraria puede referirse, precisamente, a la ausencia de estos criterios. Y en ese sentido, la aportación de Josep es tan no arbitraria como cualquiera.

En todo caso, pareciera que, para ti, el monismo depende de la posibilidad de “probar que hay algo más que un juego del lenguaje” y que la psicología naturalista de Josep Roca, al no ser una “segmentación arbitraria”, es una posición monista. Luego, ¿tal teoría prueba que hay algo más que el juego de lenguaje?

Saludos.

JorgeBorja dijo:

Carlos Mario, saludos y gracias por permitirme nuevamente participar en tu blog.
Como comentario a tus comentarios sobre mis comentarios, debo decir que parto del supuesto de que la realidad es indivisible (supuesto que podría llamarse libremente el monismo del mundo) y sólo segmentable mediante un ejercicio intelectual con propósitos de análisis. Lo que digo es que hay un problema en cómo se ha hecho esa segmentación, y que esa forma de hacerlo impide una visión monista de la realidad humana; pero ese es el trabajo de la epistemología.
Ahora bien, no digo en mi comentario previo que inevitablemente la relatividad lingüística (que no solipsismo) impida una postura monista en la psicología; no obstante, hay que reconocer que son los diversos juegos del lenguaje los que sustentan la definición de las diversas ciencias, no hacerlo así conduciría a la suposición errónea de que sus respectivos objetos de estudio representan fenómenos positivos de la realidad, existentes al margen del acto mismo de conocer y, por lo mismo, inexplicables como bases materiales unos de los otros; dicho de otra manera, indescriptibles como una y la misma cosa.
Por otro lado, sin duda, la realidad empírica muestra distintos niveles de complejidad. Pero una cosa es reconocer que existen diversos niveles de organización de la materia, y otra distinta suponer que las ciencias que se han encargado de esos estudios hayan entendido que esos niveles de organización creciente de la materia también incluyen a los fenómenos psicológicos. Y esto es evidente al darnos cuenta que no hay posibilidad (salvo un esfuerzo extraordinario) de que, por ejemplo, un neurólogo y un psicólogo puedan, con sus respectivos juegos del lenguaje hablar del mismo fenómeno.
Entonces, los que resultan irreductibles entre sí son los juegos del lenguaje, lo que no significa que a cada proceso psíquico, por ejemplo, no correspondan (por la unidad del mundo) otros de carácter biológico, químico o físico. Esta irreductibilidad lingüística, sin embargo, es la responsable de la falta de una posición monista en muchas interpretaciones de la realidad; de ahí la suposición de que existe tanto lo físico como lo biológico de forma ajena a lo psicológico. A esa irreductibilidad lingüística no corresponde una falta de interdependencia entre los niveles de organización de la materia.
Por eso es que resulta necesario identificar las relaciones recíprocas entre esos diversos estratos de la realidad usando un único juego de lenguaje comprehensivo, como apunta el modelo de Roca.
Al monismo del mundo debe corresponder un monismo de la interpretación de la realidad en sus varios niveles. En uno esos niveles interpretativos se puede afirmar, por ejemplo, que algún fenómeno psíquico es co-extensivo y tan natural como la organización celular de la persona a la que se refiere tal proceso particular; pero aún queda pendiente describir, me parece, los criterios con que se estudia esa co-extensividad, es decir, las interdependencias de un nivel de complejidad con los otros.
En mi comentario previo usé el término “arbitrario” para referirme a la forma en que las ciencias se dividieron entre sí, dejando grandes brechas epistemológicas, pero si causa ruido, lo retiro; en todo caso, su inclusión en el texto es producto de la pasión retórica.

ironmario dijo:

Estimado Carlos Mario. Creo que podemos entendernos mejor personalmente y hablar por ejemplo sobre la teoría de muchos cuerpos o teoría del funcional de densidad (DFT), que creo, desde la física es lo que planteas como el ''mapa'' de inicial del señor Waters. Esta teoría (modela) un sistema de muchos electrones (muchos cuerpos), desarrollando (resolviendo) simultáneamente las ecuaciones constitutivas de Schödinger de todo el conjunto, y hasta donde vamos, es lo mas cercano a lo que podríamos ver de una predicción completa 'desde abajo' de un sistema macroscópico. Desde la física, es un tema bastante interesante y actual, las consecuencias del 'reservorio' (se utiliza el término francés reservoir) o el 'entorno' en teorías de sistemas cuánticos abiertos. Podemos hablar, sobre todo para entender mejor tu idea ya que hasta donde pude captar la idea central, es uno de los problemas mas significativos de la física actual.

Carlos Mario Cortés H. dijo:

Al comentario de Jorge Borja:

Muchas gracias por tu comentario, Jorge, aunque confieso que no estoy seguro de entender tu propósito. Entiendo que compartes conmigo la idea de que son los discursos los que llegan a ser irreductibles, pero que la realidad es una (tú dices "indivisible" y yo tendría reparos con ese término, pero bueno). Entiendo que resaltas de la psicología naturalista la visión global de la realidad y la integración coherente de los distintos niveles de organización en un sólo modelo. En eso también coincidimos.

Sin embargo, creo que ya me separo de ti cuando dices que "al monismo del mundo debe corresponder un monismo de la interpretación de la realidad en sus varios niveles". Ese "deber ser" me incomoda. Para mí lo importante no es tener un discurso totalitarista que busque coronar una interpretación determinada de la realidad. Por el contrario, lo que me importa es poder reconocer la unidad de la naturaleza y, al mismo tiempo, la diversidad de los discursos. El "deber ser" dependerá de los propósitos que cada quien tenga con sus ideas. Una actitud muy rortiana.

Ahora, dices que queda pendiente definir los criterios para estudiar la coextensividad y, precisando lo que quieres decir, me uniría a ti en esa exploración.

Gracias, de nuevo.

Al comentario de Ironmario:

Amigo mío, me has dado las pistas para buscar los conceptos de la física que me ayudan a precisar mis intuiciones. Aunque tu comentario es un poco oscuro, te agradezco por darle esos aires a este espacio. Pensar a los organismo como sistemas termodinámicos abiertos a los que podemos aplicar cierto conocimiento de la física me emociona. Precisamente porque es una manera de ver en qué difieren los propósitos científicos de la física y de la psicología o, mejor, de algunos físicos y de algunos psicólogos (conectando con mi respuesta a Jorge Borja). Lo importante, para mí, es tener la perspectiva de la continuidad de los fenómenos para no salir con ideas traídas de los cabellos por el puro afán de justificar la existencia de una disciplina o por la pedantería de creerse capaz de todo en materia de explicación.

JorgeBorja dijo:

Carlos Mario, quiero pensar que las diferencias de opinión (algo que debemos celebrar) se deben en parte al medio de contacto y a la falta de familiaridad con nuestros respectivos discursos; pero, como dices, coincidimos en algo que es quizá más puntual y de la mayor importancia, esto es, los criterios para estudiar la coextensividad. Me gustaría seguir más adelante con este tema; mientras tanto, creo que una buena manera de comenzar a discurrir sobre el asunto es recuperar el estudio (un tanto extraviado acá en México, me parece) de la reactividad, pues el concepto se ha hecho sólo sinónimo de morfología (como morphé y no como eidos) de la respuesta, dejando de lado otros aspectos definitorios, entre ellos, el que enlaza biología y psicología. Saludos.

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